Experiencias
Aziz Asse
Tuve el gran placer de ir a componer canciones con Isla Mujeres y con Mora y los Metegoles en dos oportunidades diferentes durante 2025, ambas inolvidables. Cada banda volvió con nuevo disco bajo el brazo gracias a la inspiración y mística que irradia La Casualidad. Volvería siempre! Mis agradecimientos eternos!
Faus Sagasti
Estuvimos en La Casualidad en noviembre del 2025 con Isla Mujeres y fue una experiencia espectacular. Fueron nueve días de retiro compositivo en un entorno hermoso en el que hicimos un montón de canciones que pronto saldrán a la luz. Súper recomiendo La Casualidad para ir a componer o descansar unos días frente al mar. Espero volver pronto!
Flor Mazzone
Grabar en La Casualidad fue maravilloso. Fueron 3 días en el paraíso. El estudio, los perros, el tiempo notiempo, el acantilado, el estudio devuelta, el fuego, la charla, el silencio, el estudio otra vez, el juego, la compañía.
La casualidad nos dio mucho mas que unos cables y unos micofonos. Que el primer disco de Me Destrushe salga de allí nos hace inmensamente felices. Para siempre agradecidas a Marian, Facu, Aquiles, Cleo y Bukito
Juan Ibarlucia
Fuimos a La Casualidad a iniciar un proceso de producción con una serie de canciones que veníamos arrastrando desde hacía tiempo. Eran ideas potentes, pero dispersas, y nos estaba costando encontrar un espacio real —no solo en términos de agenda, sino también de energía y foco— para desarrollarlas en profundidad.
En ese contexto, La Casualidad apareció no simplemente como un estudio, sino como un verdadero lugar de retiro. Un espacio apartado del ritmo cotidiano, donde el tiempo se reorganiza y permite una escucha más atenta, tanto de la música como de nosotros mismos. Esa condición fue clave: habilitó un tipo de trabajo más inmersivo, más intuitivo y, al mismo tiempo, más riguroso.
A medida que avanzaban los días, las ideas empezaron a ordenarse, a dialogar entre sí y a crecer. Lo que antes estaba fragmentado encontró continuidad, y lo que parecía estancado empezó a moverse con naturalidad. El proceso se volvió orgánico, casi inevitable.
En ese entorno logramos no solo componer, sino también profundizar en las decisiones de producción, sonido y forma. El avance fue claro y sostenido, casi exponencial, en contraste con la inercia que traíamos. Un punto de inflexión. Recomiendo mucho !
